Un viaje en el tiempo por el Madrid del pasado

Un viaje en el tiempo por el Madrid del pasado

Hay rincones para ver en la capital que se han quedado anclados en el tiempo. Lugares que esperan sin prisa a ser descubiertos en una especie de encuentro íntimo con sus visitantes. El que los descubre tiene el privilegio de poder realizar un exclusivo viaje a otras épocas lejanas. En este post queremos descubrirte tres cosas que ver en Madrid en un mapa que alimentará tu cultura e imaginación.

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El jardín del príncipe de Anglona

En pleno barrio de La Latina, entre la plaza de la Paja y la calle Segovia, el Jardín del príncipe Anglona, transporta al visitante al siglo XVI. Es uno de los pocos ejemplos de jardines palaciegos y cuenta con el título de jardín público más antiguo de la capital.

Sus altos muros le aportan la privacidad suficiente para que no se masifique. Traspasarlos es lo más parecido a un viaje en el tiempo, en concreto al año 1530 cuando la ciudad no era más que una pequeña villa que no podía compararse a las poderosas Toledo y Segovia. Fue en este año cuando Francisco de Vargas, uno de los más destacados consejeros de los Reyes Católicos, mandó construir por primera vez este misterioso lugar.

Perteneciente al ayuntamiento y de uso público, ha pasado por diversas y nobles manos hasta alcanzar su aspecto original. Su estilo neoclásico con elementos hispanos-árabe, lo convierten en una mezcla de las culturas europea y africana. En sus escasos 500 metros caben granados, lilas, laureles, madroños, hortensias, un rosal, camelias, bojes y un almendro. Sin olvidar la imprescindible fuente, presente en cualquier jardín de inspiración andaluza.

No es extraño encontrarse a escritores en busca de inspiración  persiguiendo sus musas entre los árboles frutales, algún turista despistado o una pareja en busca de un poco de romanticismo.

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La Venencia

Dando un salto en el tiempo la ruta se detiene en los locos años 20 del siglo XX de la mano de La Venencia. Esta taberna, situada en el número 7 de la Calle Echegaray, mantiene su aspecto original de 1922.

Sus estanterías de madera vieja amontonan en exclusiva botellas de vino de Cádiz: Manzanilla de Sanlúcar y Fino, Oloroso, Amontillado y Palo cortado de Jerez. Las aceitunas, quesos y embutido andaluz completan una carta escrita en la pared, al modo de las tabernas antiguas. Sus carteles en la pared de antiguas corridas de toros y fiestas de la vendimia y el gato negro que deambula por las mesas hace de este lugar, un sitio único.

 

El andén 0 de Chamberí

El último parón en el tiempo es un museo poco conocido, que alberga un lugar misterioso y lleno de intriga. Se trata del Museo del metro de la estación de Chamberí.

Cerrada desde hace 44 años, pertenecía a la primera línea abierta en la capital, que comunicaba Sol y Cuatro Caminos. La cercanía a la estación de Bilbao y su situación en curva hizo que se cerrase con las obras ampliación de 1966.

Su aspecto ha quedado intacto y anclado en el pasado. Los visitantes pueden ver como eran los anuncios de la época, las taquillas de los trabajadores y trasladarse a los años en los que la instalación del metro en Madrid la colocó a la altura de las grandes ciudades europeas.

No lo pienses más y apunta en tu lista la visita al andén 0. En la actualidad el metro sigue pasando por ella sin detenerse y algunos dicen que a media noche pueden verse fantasmas.

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