Milán, metrópolis alrededor del Duomo

La ciudad de Milán se encuentra en la llanura Padana, en la zona norte de Italia, confinada entre dos montes: los Apeninos y los Alpes, y entre dos ríos: el Adda y el Tesino. Por eso se llama “tierra media” o “tierra de en medio”; los fundadores celtas la bautizaron en el siglo VII a.C. como Midland y, más tarde los conquistadores del imperio romano la modificaron a Mediolanum en el siglo III a.C. De ahí deriva su nombre italiano actual, Milano. Hoy Milán es la ciudad más importante del norte de Italia y la capital financiera del país, con gran influencia en el mercdo  nacional e internacional, con su propia bolsa en la plaza Affari, la Borsa de Milano. Sede de potentes empresas, el skyline de Milán se dibuja con grandes rascacielos como la Torre Garibaldi, el racacielos Pirelli, o el Palazzo Lombardia. Con una superficie de dos mil kilómetros cuadrados cuenta con una población de un millón trescientos mil habitantes, lo que la convierte en la segunda ciudad más poblada de Italia.

Desde el punto de vista turístico Milán tiene muchísimo que ofrecer y uno de sus grandes reclamos siempre ha sido el Duomo, la gótica Catedral de Milán. No es de extrañar, ya que toda la ciudad está construida a partir del Duomo, diseñando sus calles de manera radial para converger en la catedral, centro y corazón de la metrópolis. Donde hoy se encuentra la catedral, ya en el siglo V había una basílica, la Basílica de San Ambrosio, destruída por el fuego a finales del siglo XI. El Duomo se empezó a construir en el lugar de la antigua basílica en 1386. Desde entonces y hasta el día de hoy, este templo con capacidad para cuarenta mil personas continúa en construcción. Sin ir más lejos la fachada principal se terminó en el 2008.

El Duomo, como la gran mayoría de los templos católicos, tiene una planta en forma de cruz. Lo que se sale de la norma son sus amplias medidas; esta catedral de cinco naves tiene ciento cincuenta y siete metros de longitud y su altura interior alcanza los cuarenta y cinco metros. Tamañas proporciones fueron posibles debido a que se construyó con ladrillo que posteriormente se forró con mármol de la cantera de Candoglia, con su peculiar tono rosado.

En su interior se guardan obras de arte únicas, pinturs y tallas de la más alta calidad. Así se pueden admirar los sarcófagos de Marco Carelli, impulsor económico de las obras de construcción y de los arzobispos Diego Hualde, Giovanni y Ottone Visconti. La fantástica escultura de San Bartolomé, una de las tallas más aclamadas dentro del Duomo, el conjunto monumental en memoria de Gian Giacomo Medici de Marignano o el monumento a Arcimboldo son otras expresiones artísticas que sobresalen dentro de la magestuosidad que de por sí tiene el interior del Duomo. Los elementos propios de un templo son de una calidad sin igual con un predominio del estilo renacentista en sus altares, con una mención especial a los tres altares y el baptisterio neoclásico, de Pellegrini, al presbiterio con sus dos potentes órganos y al candelabro Trivulzio con piezas del siglo XII y otras del XVI. Aunque sólo sea una vez en la vida, tus ojos deberían contemplar estas maravillas que sobrepasan al común de los mortales. No lo dudes, haz tu reserva en uno de los hoteles en Milán y descubre hasta dónde es capaz de llegar la expresión del ser humano cuando trasciende en arte.

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